(Introduction: This is an official translation of "The Leolandian Republic" blog series, this time, in the author's native language, The Spanish)
-Mi nombre no es por ahora relevante, de todos modos, lo que si es relevante es lo que les voy a contar, esta es la historia de mi amada patria; Vengo de Leolandia, un archipiélago de un tamaño comparable al de Alemania, La historia de esta tierra como estado soberano inicia en el lejano 1952, este país en un principio era la Capitanía General de Leolandia, un territorio ultramarino de España, y los planes de descolonización de Naciones Unidas llevaron a que la República Leolandesa independiente fuese proclamada el 25 de octubre de 1952, Teniendo como el presidente electo a Rafael de Santa López, los inicios de estas tierras como estado independiente fueron bastante buenos, Rafael era sin duda alguna, un gran hombre y un gran político, y con su gran ingenio y habilidades político-económicas, hizo de este sitio todo un paraíso tropical. Fue justo en 1955 que mi bisabuelo Juan Alfonso Villavicencio migró hacia este país, el fue un ex-soldado republicano español, que lucho en la Guerra Civil Española, y que tras la derrota de la república decidió irse de España, con el miedo que tenía de que los franquistas lo capturaran, que tras haberse exiliado un tiempo en los Estados Unidos, no le convenció vivir en aquella nación anglosajona, el prefería algo que le fuese más familiar, y justamente una vieja colonia española se había independizado, es decir, Leolandia, y que estaba en constante crecimiento económico. Cuando él llegó a Leolandia, prospero de forma relativamente fácil, con toda la riqueza generalizada de esta nación, todo iba en orden, hasta un recordado día de 1957, cuando Rafael ganó de nuevo las elecciones y fue re-electo a la presidencia, y precisamente cuando fue a dar su discurso, le intentaron asesinar de un disparo, pero tal parece, la puntería del asesino era peor que la de un borracho tratando de apuntar al inodoro al mear, y en vez de matarlo, le rompió su correa y sus pantalones se cayeron, todos vieron a Rafael en calzoncillos, los presentes y los que estaban viendo por TV, un auténtico cague de risa, pero Rafael estaba tan avergonzado por lo sucedido que simplemente renunció al cargo. Él era un hombre algo tímido, que no acostumbraba a dar discursos públicos, salvo en contadas ocasiones. Tras este curioso incidente, el vicepresidente Teodoro de la Villa le reemplazó en el cargo, desafortunadamente este señor solo duró una semana en el cargo, pues un golpe de estado llevó a su asesinato, dando vía libre al ascenso de una nueva Junta Militar, de aquí hacia adelante Leolandia se volvería la tierra de las mil y un estupideces, aquí iniciendo un periodo tragicómico en nuestra historia...